En 1944, Borges, su madre y hermana, se opusieron al gobierno de Juan Domingo Perón, siendo ellas retenidas y él separado de su cargo como bibliotecario.
Y eso me parecía asombroso, sentir que había una ciudad sumergida debajo donde los libros están allí almacenados, y donde los bibliotecarios van a buscarlos en carretillas, haciendo unas expediciones subterráneas.
Esa historia me recuerda a otras que yo he investigado para El infinito en un junco, como, por ejemplo, la de las bibliotecarias a caballo de Kentucky, que aparecen en la imagen según el dibujo de Tyto Alba.