A través del programa de alojamientos de emergencia, las personas sin hogar reciben cobijo, alimentos y otros servicios para satisfacer sus necesidades básicas.
Esos países necesitan proporcionar vivienda y abrigo a sus desamparados, construir escuelas y clínicas, recomenzar las economías locales y reconstruir las comunidades destrozadas.
Por ejemplo, en Nueva Delhi (India), se calcula que existen 5.000 mujeres sin hogar y, no obstante, en la ciudad hay tan sólo un refugio destinado a ellas.