Además, se han de mejorar los diagnósticos perinatales (previos al parto) y las medidas preventivas en relación con enfermedades hereditarias o congénitas de los niños.
Conociendo que las causas son genéticas, por abuso de sustancias durante el embarazo, traumas al momento de nacer o infecciones tempranas, vemos que es un trastorno que se da en etapas iniciales del desarrollo del cerebro.
Alrededor del 5% de las personas tienen afantasia y, aunque algunas tuvieron alguna lesión, se cree que puede ser algo genético y se sabe que hay una mayor prevalencia en personas con autismo o con rasgos autistas.