El tamaño del catálogo ha llegado a tal punto que los teclados han incluido un buscador para que los usuarios no nos perdamos entre los más de tres mil iconos.
Este decreto, respaldado por las excepciones culturales contempladas en el Tratado de Maastricht, aseguró la continuidad de la ñ en los teclados de los computadores, consolidando así su lugar en nuestro patrimonio lingüístico.