Las 9.500 personas que residen en Vieques viven en lugares donde el viento las pone al alcance de las explosiones provocadas por la Armada de los Estados Unidos.
Me preocupa enormemente que, aparentemente, estos grupos se han vuelto a armar y han recibido capacitación con apoyo externo, en contravención de las resoluciones del Consejo de Seguridad.
El Servicio de Fauna y Flora Silvestres de los Estados Unidos, que ha gestionado unos 15.000 acres desde la retirada de la Armada, informó a esos representantes al respecto.
Finalmente, el 17 de noviembre arribó a Puerto Príncipe un buque de la Armada mexicana que transportaba personal médico especializado, además de ingenieros civiles, un helicóptero y una ambulancia.
No obstante, en Puerto Rico había cada vez más voces que exigían que las autoridades del Territorio adquirieran la propiedad al menos de algunos de los antiguos terrenos de la Armada.
Por otra parte, la Armada transfirió la jurisdicción sobre ese territorio al Servicio de Pesca y Vida Silvestres de los Estados Unidos para eludir su responsabilidad en materia de limpieza ambiental.
La Armada ha declarado que sólo hay que hacer una limpieza ambiental superficial porque no ha de haber presencia humana en las zonas estudiadas ni ha de permitirse su uso público.
Además, como muchos modelos usan paracaídas para frenar y armar las submuniciones, las armas pueden ser fácilmente arrastradas por el viento o desviadas cuando se lanzan a una velocidad o altura incorrectas.