La Comisión ha oído testimonios creíbles según los cuales los agresores ataron un nudo al cuello a las personas capturadas y las arrastraron por el suelo con caballos y camellos.
Aunque está abierto al diálogo, pide a los Estados Miembros que no le aten las manos, sino que le den un presupuesto que permita al personal cumplir su tarea.