" Tío, el arroyo va muy ancho; mas si queréis, yo veo por donde travesemos más aína sin nos mojar, porque se estrecha allí mucho, y saltando pasaremos a pie enjuto."
En el libro se cuenta la historia de un hidalgo venido a menos, un hombre bastante mayor, alto y flaco, de rostro enjuto y alargado, y bigote y barba escasos.
En el aseo contiguo, su padre, un judío menudo y enjuto de ojos ardientes, se afeitaba, se lavaba, se vestía con la exagerada rapidez de todos sus gestos.