Con más fuerza de la debida, apuntó con la varita a un montón de patatas que había en el fregadero, y éstas salieron de sus mondas tan velozmente que fueron a dar en las paredes y el techo—.
Harry y Ron se quitaron de en medio de un salto cuando algunos de los cuchillos salieron del cajón, atravesaron volando la cocina y se pusieron a cortar las patatas que el recogedor acababa de devolver al fregadero.
Quizás os parezco muy maniático, no sé, pero… A mí me parece que los dientes hay que lavárselos en el lavabo del cuarto de baño, no en el fregadero de la cocina donde se lavan los platos.