Cerrando las procesiones pueden aparecer las manolas, mujeres penitentes vestidas de negro, siempre con mantilla y peineta, prendas típicamente españolas.
Y sentía a doña Judith en el occipucio, los cíclopes senos presos en el corsé crujiente, corsé de tela metálica y arena, y en el peinado pompeyano un magnífico peine de manola que le daba aspecto de tarasca.