Pero el retraso y la menor disminución de la cantidad de ozono a principios de septiembre se consideran pruebas clave de que la capa de ozono está empezando a recuperarse.
Por la contaminación del aire y la emisión de gases efecto invernadero, que reducen mucho la capa de ozono dejando pasar esos rayos tan dañinos para los seres vivos y el ecosistema.
El año pasado el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida comenzó a abrirse relativamente tarde, en septiembre, aunque tuvo una extensión y profundidad relativamente grandes en octubre y noviembre.
En algunas regiones del hemisferio sur, el ozono se ha reducido entre un 3 y un 5 % por los macro incendios de Australia de 2019 y 2020, según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
En 2022 se observaron columnas de ozono más altas de lo normal en los trópicos y subtrópicos y columnas más bajas de lo normal en zonas más alejadas de los trópicos, particularmente en el hemisferio sur.
Otra buena noticia, la capa de ozono se está recuperando lentamente y se prevé que en las próximas décadas se produzca una recuperación total en la mayor parte de la atmósfera, según el informe de la Organización Meteorológica Mundial.
De mantenerse las políticas actuales, se espera que el agujero de la capa de ozono recupere los valores de 1980 aproximadamente hacia 2066 en la Antártida, en 2045 en el Ártico y alrededor de 2040 en el resto del mundo.
Se basa en tres fases: primero se elimina lo sólido, después la grasa y la arena, luego viene un proceso biológico con una decantación, y finalmente una actuación terciaria, con una línea de ozono, pionera y casi única en España.