Saturno desistió, pero siguió dejando en la portería del hospital las raciones de cigarrillos, sin saber siquiera si le llegaban a María, hasta que lo venció la realidad.
Después de despedirse de su vecina de asiento María quiso devolverle la manta, pero ella le dijo que se cubriera la cabeza para atravesar el patio, y la devolviera en la portería.
Cuando Oyarzabal remató el rechace, Morata, por detrás del portero, se abstuvo de intervenir, al igual que en el disparo final de Gavi, que entró en la portería.