Ha saludado a los casi 2000 invitados, muy sonriente y contenta, no hemos podido hablar con ella, acaban de comenzar los corrillos informales tras el largo saludo.
Subo al piso séptimo, " Perdona, Irma, Irma, Irma... " y aparece una persona muy sonriente, muy bajita, para dar un abrazo casi tuve que ponerme de rodillas.
Por eso también quiero darles las gracias por esas miradas sonrientes y esos rostros con los que estoy hablando que hacen que la experiencia sea también mucho más cálida.