Por cierto, si tu plan va más allá de sólo tomar el sol y disfrutar del agua recuerda aplicarte un protector solar al menos 20 minutos antes de entrar contacto con el agua.
En los patios se oía cantar a las reclusas que sacaban de los calabozos a tomar el sol, tonadas con sabor de legumbres crudas, a pesar de tanto hervor de corazón como tenían.
Un año más tarde el caracol se hallaba tomando el sol casi en el mismo sitio que antes, mientras el rosal se afanaba en echar capullos y mantener la lozanía de sus rosas, siempre frescas, siempre nuevas.