7 Ni saldréis de la puerta del tabernáculo del testimonio, porque moriréis; por cuanto el aceite de la unción de Jehová está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al dicho de Moisés.
Llegaba entonces una de las partes más espirituales de la ceremonia: la unción al rey con los santos óleos, procedentes del Monte de los Olivos en Jerusalén y consagrados allí.