Para muchos es la primera vez que llegan amaneciendo a casa, para otros la primera vez que se ponen un traje, para otros la primera vez que se emborrachan.
Gepeto, que era pobre y no disponía de un perro chico, le hizo un trajecillo de papel raído, un par de zapatos de corteza de árbol y un gorrito de miga de pan.
Las miradas irónicas y burlonas de las doncellas y tener que colocar en un baúl prestado el único traje que tenía junto con la ropa descolorida más que remendada, infalibles símbolos de su pobreza.
Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: " Está en el Consejo" , de nuestro hombre se decía: " El Emperador está en el vestuario" .