Hoy, más que nunca, necesitamos acciones efectivas, que reduzcan las desigualdades del desarrollo, y una mayor inversión de las naciones más desarrolladas.
El Tribunal Supremo también consideró que las autoras no habían presentado ninguna prueba que hubiera dado motivos para determinar que no habían recibido un trato igualitario.
Esto crea una competencia desleal para los agricultores nacionales de los países pobres, que no pueden vender a precios justos ni siquiera en sus propios mercados.