En el período actual, las personas aún recuerdan, y muy intensamente, las consecuencias de la destrucción causada por la guerra, especialmente en las zonas rurales.
Pese al clima de inseguridad, el ACNUR sigue prestando asistencia y vigilando las condiciones en las localidades y aldeas donde se encuentran unos 53.000 refugiados.
Se señaló también la necesidad de mejorar el acceso a los mercados para los productos del desarrollo alternativo, a fin de reducir y aliviar la pobreza rural.
Recientemente se han abierto escuelas en los suburbios para dar cabida a niños de familias que han llegado en calidad de migrantes internos del campo a la ciudad.