Como otros choferes de ambulancia, tenía arreglos con empresas funerarias y compañías de seguros para vender servicios dentro del mismo hospital, sobre todo a pacientes extranjeros de escasos recursos.
La tienda estaba en una céntrica calle de Valencia y justo en frente, en la calle, siempre había un grupo de vendedores ambulantes vendiendo bolsos de Gucci, Chanel o Louis Vuitton.