El pasado mes de octubre afirmé en Asturias que necesitábamos referencias morales a las que admirar, principios éticos que reconocer, valores cívicos que preservar.
Antes de ver cuál tiene el gran récord, repasaremos dos lugares que fueron considerados el lugar más cálido del mundo, pero que por distintos motivos no son oficiales actualmente.
Desde entonces era reconocido como un político mesurado, pero lo cierto era que en todo su mandato no se le había presentado ningún reto que pusiese a prueba sus habilidades.
Había venido dos años antes de la localidad marítima de Puerto Padre encomendada por su familia a Florentino Ariza, su acudiente, con quien tenían un parentesco sanguíneo reconocido.
Requería de la vida familiar únicamente aquellas comodidades que, como la comida casera, el ama de casa y la cama, esa vida podía ofrecerle y, sobre todo, el decoro en las formas externas que la opinión pública exigía.