El ácido del pantano fue lo suficientemente fuerte para disolver material relativamente simple, como el hueso, y ennegrecer tejido más complejo, como la piel y los órganos.
No ha erupcionado en los últimos 174.000 años, pero si lo hiciera, su pura fuerza podría cubrir la mayor parte del continente con ceniza, lo que ennegrecería el cielo y amenazaría a la humanidad.