Estaba trabajando, escuchando música relajante con mis auriculares con cancelación de ruido en las orejas, pero aún así he empezado a escuchar gritos de dos voces diferentes.
Entre gritos, como en el anterior juicio, la acusada de asfixiar a su hija de siete años en Muimenta, llegó a la Audiencia de Lugo para ser juzgada de nuevo.
El agua era tornasolada por el mundo de peces que flotaban de costado, muertos por la dinamita de los pescadores furtivos, y los pájaros de la tierra y del agua volaban en círculos sobre ellos con chillidos metálicos.