A veces él miraba las estrellas, el cielo desolado a fuerza de esplendor estival; permanecía después silencioso, como entregado por entero al tránsito de aquella noche monstruosamente viva.
Pero he sido arrojado a una isla en la que no veo animales feroces que puedan hacerme daño, como los que vi en la costa de África; ¿y si hubiese naufragado allí?
Navarro debutó como copiloto de camión con solo 16 años y ha sido campeón de Europa con un vehículo ligero, pero ahora tiene que domar una bestia de 350 caballos.