Lo que sintieron, sobre todo, fue pena por el sacrificio de los cuatro miembros de la expedición, para luego pasar a la decepción de saber que la gota no era un emisario de paz.
Pero los cuatro miembros de la expedición no pudieron presenciar el surgimiento del segundo halo, porque el primero vino acompañado de temperaturas ultra altas, similares a las del núcleo del sol, y se vaporizaron al instante.