Entre ellas figuran el dolor durante las relaciones sexuales, el dolor lumbar, la incontinencia anal y urinaria, la ansiedad, la depresión, el dolor perineal, el miedo al parto y la infertilidad secundaria.
La integración del yoga con una rutina de ejercicios que ya practicábamos puede mejorar la fuerza y la flexibilidad en enfermedades de difícil tratamiento, como la lumbalgia crónica, la artritis reumatoidea y la osteoporosis.