El fértil suelo de los valles permite cultivar una gran variedad de frutas y hortalizas, como fruta del pan, cítricos, caña de azúcar, sandías, bananas, ñame y frijoles.
Sin embargo, las demoras y el agotamiento de las existencias, aunadas a la compra de los productos más baratos entre los cereales y leguminosas, dan por resultado una alimentación no diversificada.