Los franceses las llaman a la inversa, western spaghetti, y los alemanes, italo-western, mientras que los japoneses prefieren llamarlas macarrón y western.
Entonces tomó un bocado de paja, y mientras la mascaba tuvo que convencerse de que el sabor de la paja no se parecía en nada al del arroz a la valenciana ni al de los pasteles de hojaldre.
Es el que hace que se te caiga el macarrón en la camisa, o que pierdas el autobús o ese momento en el que tienes las manos llenas de grasa y te empieza a picar la nariz, ¿no?