Con la llegada del invierno cada vez más cerca, Oksana se dedica a otra tarea crucial: abastecerse de verduras y bayas para la larga y gélida estación que se avecina.
Este doble acercamiento entre Rubens y la infanta como pintor que está haciendo encargos cada vez más importantes, y como representante diplomático, va a tener un efecto importante en Felipe IV.