La repentina explosión de su sentimiento formalmente declarado había hecho saltar con la colosal violencia de su presión todas las presas y frenos, todas las formalidades y cautelas.
Cientos de pequeños recuerdos apenas conscientes que se precipitaban en su sangre, rugiendo como si hubieran hecho saltar las esclusas de su conciencia, yendo a parar directamente a su corazón.