Y, después, veremos las más vulgares, que sí son palabrotas, sí son palabras malsonantes, pero que, aun así, los españoles usamos a diario, todos los días.
Shane ha utilizado muchas expresiones, como por ejemplo, como ponerse las pilas. O algunas palabrotas, un poco malsonantes, como las que hemos escuchado al final de esta entrevista.
Él, que sabía que la resaca mañanera borraría en ella cualquier trazo de memoria, con el tino certero de un lanzador de cuchillos la correspondía con otros tantos insultos igualmente indecorosos.
Pero se puede decir sin malas palabras -dijo el coronel, y mostró las suelas de sus botines de charol-. Estos monstruos tienen cuarenta años y es la primera vez que oyen mala palabra.
Y es que ningún uso social de ninguna palabra es correcto o incorrecto, simplemente, las cosas cambian y cada comunidad de hablantes les da el sentido que le da la gana, dicho rápido y mal.
Por eso puedes hablar con cien personas de las cuales a 99 les has caído bien, una te ha hecho un comentario feo y luego te pasas la vida pensando en esa única persona.