Es también un santuario para las tortugas marinas, que llegan a sus costas para anidar, brindando uno de los fenómenos naturales más fantásticos y conmovedores.
Podrían comer y beber, y, cuando adultos, se aparearían, y presumiblemente encontrarían abrigo, ya que éstas serían respuestas directas a impulsos biológicos básicos.