Sus reacciones y berrinches se han vuelto comunes en sus encuentros, muchas veces por la frustración de fallar y otras por el enfado de ser interrumpido en su juego.
Y entonces yo le hacía berrinche y le decía que no, que yo quería andar ahí, que entonces qué era lo que me habían enseñado, que ellos eran unos incoherentes.