De modo que renunció a su propósito, al menos por aquel día, y se quedó de mala gana ayudando a su padre hasta que terminaron de podar los últimos naranjos.
La verdad, yo he podado los olivos, tengo en mi olivar lo menos cinco cargas de leña que quiero traerme a casa y vengo a que me empreste usted su burro.
Yo me notaba más maquillado, la piel perfecta y mi barba, aparte de recortarla para hacerla perfecta, la pintaron un poco más para hacerla más densa y que toda fuese negra.
Cuando terminen, lavarán las ventanas, mi ropa interior sucia, sacudirán los tapetes, limpiarán la grasa, apilarán leña, regarán los baños, me cortarán las uñas de los pies y sacarán la basura.
Yo tengo un ojo más caído que el otro, porque tengo una parálisis de nacimiento y, de hecho, me operaron dos veces y tengo el párpado recortado para que no estuviera cerrado del todo.