El médico le tomó el pulso, la miró cierto tiempo, con una mano levantada hacia sus ojos que ella cerró poco a poco bajo el esfuerzo insostenible de aquel poder magnético.
Cuando sumamos la ley de la atracción y la ley de causa y efecto o ley de la siembra y la cosecha o ley del karma, como quieran llamarle, nos da como resultado en esta ecuación una fuerza magnética que atrae lo similar.