Le... ¿le vas a escribir, de verdad? —dijo tío Vernon, intentando aparentar tranquilidad. Pero Harry había visto cómo se le contraían de miedo los diminutos ojos.
Intentando simular normalidad, lancé al aire las buenas noches y me acosté. Permanecí despierta un rato, hasta que los trajines se fueron poco a poco acallando.
A su juicio, la supervisión de especialistas es importante, dado que los tranquilizantes e inhibidores son las únicas opciones para lidiar con perros con demencia severa.