Una penumbra azulada lo cubría todo, insinuando apenas trazos de una escalinata de mármol y una galería de frescos poblados con figuras de ángeles y criaturas fabulosas.
Último todo en Cannes, que se dispone a echar el cierre a una nueva edición, a la que solo le queda ese palmarés sobre el que se cierne, como siempre, un enorme interrogante.