La transmisión del virus puede ocurrir por contacto directo con sangre, fluidos corporales o lesiones cutáneas o mucosas de animales que estén infectados.
La enfermedad se transmite por exposición a fluidos corporales como la saliva y por contacto con lesiones cutáneas infectadas o materiales contaminados.
Hay dos tipos principales de linfocitos: los linfocitos T o citotóxicos reconocen los antígenos a la superficie de las células infectadas y las destruyen.