El programa de desarme, desmovilización y reintegración debe completarse, incluida la fase de reinserción de los excombatientes, que debe ser efectiva.
Julio Pereyra es un educador comunitario que trabaja en la reinserción de niños en el sistema educativo, ofrece terapias a menores con discapacidad y acceso a prótesis y medicamentos.
Para ella, estos centros penitenciarios no deberían ser solo lugares de cumplimiento de penas por un delito, sino, además, lugares en los que fuera posible la rehabilitación y reinserción social.
En condiciones insalubres, hacinados y privados de cualquier posibilidad de reinserción, los presos habitaban celdas abarrotadas, sin ventilación ni higiene, que sólo abandonaban para deslomarse en largas jornadas de trabajo en las que no era inusual el maltrato físico.